Contínuum
Es difícil quedarse al margen, aunque no queramos, de las fiestas navideñas. Y, sobre todo, resulta imposible no recapacitar acerca del año que se va, después de leer, ver o escuchar algunos de los sumarios del año que hacen los medios de comunicación por estas fechas.
Da miedo pensar cómo ha pasado el año volando; constatar cómo cosas que nos hacían ilusión, ya llegaron y se fueron dejándonos ya sea con buen sabor o mal sabor de boca; ver cómo hubimos de soportar los malos momentos (pocos, afortunadamente, en mi caso) sin previo aviso.
Volveremos, con suerte, a disfrutar de buenos momentos… pero no podremos aferrarnos a nada. Pues la vida es intangible. Cuando queramos darnos cuenta estaremos despidiendo el año que viene. Volveremos a mirar atrás y pensaremos lo inocentes que éramos el año anterior porque no nos podíamos ni imaginar que tal cosa iba a ocurrir.
No me gusta tener que hacer balance. Siento como si me asomara a un precipicio y el miedo a caer me recorriera el cuerpo.
No me gustan los propósitos de año nuevo. Quiero poderme marcar metas en cualquier momento. Quiero que no haga falta que sea primero de año, primero de mes o lunes para hacerlo. Comiencen sus dietas hipocalóricas en jueves o abandonen sus óscuros vicios un veintialgo de cualquier mes.
La vida es un contínuum.
Tags: 2007, 2008, año nuevo, balance, contínuum, despedida, disfrute, ilusión, inocencia, intangibilidad, meta, miedo, Navidad, recapacitación, vida
You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.